Bajo la luna contigo
parece una noche de campamento,
se escuchan los grillos bien fuerte,
el aire es diferente,
en verdad es una noche corriente
la gala se la has dado tú.
Con esos ojos estrellados
me miraste fuerte
pegando a mi piel todo el misterio de la noche.
Me embriagué como una hoja que meció la brisa,
me estremecí antes de que acercaras tu boca para besarme.
Se desató un torbellino del que no quise escapar…
me quedé hasta que me envolvió por completo
y me transportó a un lugar que jamás había soñado,
amanecí inmersa en ti,
enredada de inmediata.
Ya de madrugada el silencio cobró peso,
la negrura del firmamento se intensificó
y el rocío amablemente pintó el ambiente;
lo embelleció dándole sublimes tonos satinados
para mis ojos extasiados de agrado y placidez.
La brisa, ahora más fresca, se arremolinó por mi cintura
y un escalofrío me hizo tiritar;
de inmediato me arrimaste más a ti por cobijarme.
Me dejé llevar una vez más por esas manos suaves,
me perdí de vuelta en un sitio irreal, remoto, perfecto...
donde dan ganas de anclar pero solo se puede transitar.




















